El país se prepara para un paro general que afectará el transporte público, la recolección de residuos y otros servicios esenciales. Con menos de dos horas y media para su inicio, se espera una adhesión masiva de colectivos, trenes y subtes, lo que complicará la movilidad en las grandes ciudades. El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires ha tomado medidas preventivas, como retirar contenedores de basura para evitar protestas y ofrecer estacionamiento gratuito en las calles y autopistas, facilitando el desplazamiento en vehículos particulares.
Las movilizaciones de la izquierda convergerán en la Plaza de los Dos Congresos, con posibilidad de incidentes similares a los anteriores, incluyendo el uso de elementos como molotovs. Además, persiste el acampe en Constitución, donde manifestantes apurados buscan retornar a sus hogares antes de que el paro intensifique las dificultades. Esta acción se da en medio de la discusión legislativa sobre la reforma laboral, que incluye controversias como el artículo 44, criticado por no garantizar el pago completo de salarios en casos de ausencias por enfermedad o actividades familiares.
Expertos estiman que el paro podría costar a la economía nacional casi 200 millones de dólares, según cálculos de la Escuela de Economía de la UBA. Mientras tanto, el impacto en la industria, como el reciente shock en FATE, resalta las tensiones sociales y económicas en un contexto de ajustes. La medida subraya las demandas sindicales por mejores condiciones laborales en medio de la crisis.