El paro nacional de 24 horas convocado por la CGT genera adhesiones masivas de gremios clave, especialmente en el sector transporte. La Unión Tranviarios Automotor (UTA) confirmó su participación, afectando el funcionamiento de colectivos en la mayoría de las líneas, con excepciones mínimas. Trenes, subtes y vuelos también se verán interrumpidos, con reprogramaciones y cancelaciones en la aeronáutica casi total.
Otros servicios impactados incluyen la atención bancaria, limitada al home banking, y la recolección de residuos y transporte de carga debido a la adhesión de camioneros. Los playeros de estaciones de servicio se pliegan, mientras que en salud se garantizan guardias y urgencias, aunque hospitales y clínicas enfrentan restricciones. El gobierno de la Ciudad de Buenos Aires recomendó sacar la basura con antelación para evitar acumulaciones.
El Ministerio de Capital Humano intimó a gremios como la Fraternidad y UTA a abstenerse de medidas de fuerza, invocando conciliación obligatoria en trámite. Empresas como Dota amenazaron con descuentos a ausentes, en medio de tensiones internas sindicales. El gobierno anunció descuentos a empleados públicos que no asistan, escalando el conflicto laboral en un contexto de reclamos por paritarias insatisfechas.