El Arzobispado de Corrientes ha anulado el matrimonio celebrado el 28 de enero entre Solange e Isaías en la parroquia Nuestra Señora de Pompeya, argumentando que no se cumplieron las condiciones esenciales para la validez del sacramento según el derecho canónico. La unión, entre dos personas trans, fue inicialmente vista como un gesto de apertura por la comunidad LGTB, pero la viralización del caso en redes sociales provocó una reacción institucional tardía.
La Iglesia enfatiza que el matrimonio cristiano requiere requisitos específicos, y la omisión de notificación al arzobispado por parte de la parroquia generó confusión entre los fieles. La pareja presentó documentación completa, incluyendo certificados de bautismo y DNI, lo que permitió la ceremonia sin objeciones iniciales. Sin embargo, el comunicado oficial del arzobispado subraya la necesidad de proteger el significado profundo del sacramento y advierte sanciones a los responsables eclesiásticos involucrados.
Este caso pone de manifiesto tensiones entre la doctrina tradicional católica y demandas de inclusión en materia de derechos de género. Mientras la anulación deja a la pareja en un limbo legal y emocional, se espera que sigan capítulos adicionales, como posibles apelaciones o medidas disciplinarias, en un contexto de debates crecientes sobre el rol de la Iglesia en uniones no convencionales.