Argentina ha registrado 46 paros generales en 42 años de democracia, un promedio de uno por año, pero con una marcada desproporción política: el 65% dirigidos a presidentes no peronistas en solo 14 años de gobierno, frente a 16 en 28 años peronistas. Esta frecuencia revela patrones de confrontación sindical selectiva.
Milei ocupa el tercer lugar en intensidad de paros, junto a Alfonsín y De la Rúa, con uno cada 200 días, detrás de De la Rúa (cada 92 días) y Alfonsín (cada 157 días). El próximo paro acelera esta velocidad, posicionando al actual gobierno en un podio de alta conflictividad desde su inicio.
El análisis histórico subraya dos velocidades: mayor tolerancia hacia peronistas y presión inmediata contra no peronistas, en un contexto de transición cultural de centro-izquierda a reformas liberales.