El virus de la gripe aviar H5N1 ha alcanzado una propagación generalizada en la región antártica, impactando aves y mamíferos marinos a lo largo de 900 kilómetros de la costa occidental, según investigadores en una expedición durante el verano austral.
Detectado por primera vez en abril de 2024, el virus ha infectado especies como cormoranes antárticos, gaviotas dominicanas, pingüinos de Adelia y Papúa, y lobos finos antárticos. La campaña científica identificó decenas de casos, pero las condiciones extremas limitan el monitoreo, sugiriendo que las muertes reales podrían ser mayores.
Especialistas advierten que si el virus se fortalece, especies vulnerables podrían enfrentar el riesgo de extinción. Esta expansión subraya la urgencia de medidas globales para contener pandemias animales en ecosistemas frágiles como la Antártida.