Los gremios del transporte, liderados por Roberto Fernández de la UTA y Omar Maturano de la Fraternidad, han confirmado el paro general a pesar de la intimación del gobierno. Colectivos y trenes se adherirán a la medida, que podría enfrentar sanciones o quita de personería gremial.
Esta decisión planta un escenario de tensión, con el gobierno explorando opciones inéditas para contrarrestar la huelga. Los líderes sindicales argumentan la necesidad de defender derechos laborales en medio de la crisis económica.
El paro anticipa un día de caos en el transporte público, afectando a millones de argentinos. Analistas prevén impactos en la movilidad urbana y posibles repercusiones en la estabilidad política actual.