Santiago Maratea enfrenta una seria acusación por el manejo de una colecta destinada a construir una casa y refugio para Elizabeth 'Eli', una mujer que acoge perros y gatos abandonados. Se prometieron 10 millones de pesos, pero donantes reportan silencio total y promesas incumplidas desde 2022.
Natalia, una activista que monitorea redes sociales, recibió denuncias de contribuyentes preocupados por la falta de avances. Eli y su esposo Gaby nunca recibieron respuestas de Maratea, pese a intentos de contacto. La meta inicial de 3 millones se alcanzó, pero no se materializó en obras, dejando a la familia en incertidumbre.
Este caso cuestiona la transparencia en campañas públicas de recaudación, especialmente cuando involucran figuras influyentes en redes. Los afectados exigen claridad sobre el destino de los fondos y cumplimiento de compromisos, destacando la vulnerabilidad de causas solidarias.