El debate sobre cuotas alimentarias escaló a un tenso enfrentamiento entre Cintia Fernández y la abogada Elba Marcovecchio, donde se expusieron agravios personales y cuestionamientos al pasado de cada una. Fernández, panelista con experiencia en temas familiares, interrogó a Marcovecchio sobre si su cliente debía cumplir con pagos atrasados, argumentando que 7 de cada 10 mujeres enfrentan problemas similares y que excusas como causas múltiples no justifican el incumplimiento.
Marcovecchio respondió con chicanas, acusando a Fernández de tener una 'cuestión personal' influida por su pareja, y la tildó de 'chihuahua' en un intento por desviar el foco jurídico. El intercambio derivó en interrupciones constantes, con Fernández defendiendo su derecho a cuestionar y lamentando que se reviva su historial mediático, desde supuestas mentiras sobre su linaje hasta escándalos pasados. Las lágrimas de Fernández revelaron el peso emocional de ser juzgada por decisiones de juventud, mientras Marcovecchio insistía en herramientas legales sin responder directamente.
Este episodio subraya las tensiones en debates televisivos, donde lo profesional se mezcla con lo personal. Fernández, madre joven y estudiante de derecho, se posicionó como defensora de causas reales, criticando el ninguneo desde posiciones de poder. Marcovecchio, por su parte, defendió su expertise pero generó controversia al personalizar el conflicto, dejando en evidencia cómo el pasado puede usarse como arma en discusiones públicas.