Un estudio de investigadores de Alemania y Suiza muestra que personas mayores de 60 años pueden modificar su comportamiento, conducta, calidad y personalidad mediante un programa de entrenamiento socioemocional de ocho semanas.
Los participantes lograron mejoras en estabilidad emocional y extraversión, similares a las de adultos jóvenes, contradiciendo la idea de que los rasgos psicológicos son inmodificables.
La motivación fue clave, con adultos mayores mostrando mayor compromiso que los jóvenes; los cambios se mantuvieron a largo plazo, abriendo puertas a intervenciones personalizadas para mejorar la calidad de vida en poblaciones envejecidas.
El hallazgo confirma que la plasticidad psicológica se mantiene activa en la adultez avanzada.