En un contexto de severo ajuste fiscal y proclamas de austeridad, el titular de la Oficina de Presupuesto y Coordinación Fiscal, Federico Sturzenegger, destinó 720 millones de pesos al alquiler de oficinas en la City porteña. Esta erogación, revelada en medio de la crisis económica, contrasta con el discurso oficial de escasez de recursos y recortes en sectores sensibles como la industria y el empleo. Críticos señalan que este gasto innecesario refleja una desconexión con la realidad de miles de argentinos afectados por despidos y quiebras.
Sturzenegger, figura controvertida por su rol en el megacanje y políticas de endeudamiento, repite patrones de opacidad que han caracterizado gestiones pasadas. La impunidad ante escándalos previos parece alentar estas decisiones, donde el 'coloso' no cesa de 'morder curros' en el Estado. Mientras el gobierno culpa a empresarios por los cierres fabriles, sus propios funcionarios acumulan privilegios que profundizan la desigualdad.
Este episodio alimenta el debate sobre la coherencia del modelo económico, donde el ajuste impacta a los vulnerables pero no toca los gastos superfluos de la élite. Analistas llaman a una revisión inmediata de estos contratos para redirigir fondos hacia la reactivación productiva, evitando que la crisis se agrave por contradicciones internas.