El Ramadán, noveno mes del calendario lunar islámico, comenzó este 18 de febrero, marcando un período de ayuno diario desde el alba hasta el ocaso para los musulmanes. En Argentina, donde la comunidad respeta esta práctica en un contexto mayoritariamente no musulmán, el ayuno se extiende aproximadamente de las 5 de la mañana a las 8 de la noche, abarcando no solo la abstinencia de comida y bebida, sino también el control de pasiones y el ego.
Este mes sagrado conmemora la revelación del Corán, considerado el sello de los mensajes divinos, junto a textos como la Torá y el Evangelio. En la mezquita Lasma del Centro Islámico de la República Argentina, la más antigua del país, se preparan para romper el ayuno con dátiles y agua, siguiendo la tradición profética para restaurar energía de manera saludable. La práctica fomenta la empatía, la generosidad y la comunidad, con horarios adaptados en países de mayoría musulmana que influyen en el ritmo diario.
Las mezquitas están abiertas al público general, invitando a no musulmanes a conocer este espacio de adoración, donde se debe ingresar descalzo y con respeto. El Ramadán se vive con fe y esperanza, no como una carga, sino como una oportunidad para el crecimiento espiritual, culminando en celebraciones que unen a familias y comunidades en todo el mundo.