El consumo per cápita de carne vacuna en Argentina ha caído un 13% en enero, marcando el peor registro en dos décadas y señalando el fin de una era de accesibilidad alimentaria. Factores como el aumento desmedido de precios, que superan la inflación general, y una menor oferta en el mercado han golpeado duramente a los hogares, obligando a recortar este pilar cultural de la dieta nacional.
Analistas coinciden en que la carne ya no es 'barata' como en décadas pasadas, especialmente al compararla con estándares internacionales. Proyecciones indican que la tendencia bajista continuará, con precios escalando aún más debido a presiones exportadoras y costos productivos elevados. Este declive no solo afecta la nutrición familiar, sino que refleja una transformación estructural en los hábitos de consumo impulsada por la crisis económica.
Detrás de los números, hay un impacto social profundo: familias optan por alternativas más económicas, alterando tradiciones arraigadas. El gobierno enfrenta críticas por no mitigar esta escalada, que agrava la inseguridad alimentaria en un país históricamente carnívoro. Urge una política integral para estabilizar precios y proteger el acceso a proteínas esenciales.
C5N
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Duro de domar
El consumo de carne en Argentina toca mínimos históricos
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