La fábrica de neumáticos Fate ha confirmado el cierre definitivo de sus operaciones, dejando a 920 trabajadores en la calle en medio de una crisis agravada por las importaciones chinas y la competencia desleal. Los empleados, al enterarse de la decisión irreversible, expresaron su resignación, reconociendo que no habrá marcha atrás pese a los esfuerzos sindicales. La empresa argumenta que la medida debió tomarse hace una década, destacando la insostenibilidad económica del modelo actual.
El gobierno nacional dictó una conciliación obligatoria para intentar mediar en el conflicto, aunque la medida genera controversia ya que no existe un conflicto formal ni medidas de fuerza por parte de la empresa. Esta disposición busca retrotraer acciones al estado previo, pero en este caso resulta inaplicable, según expertos. El Ministerio de Capital Humano intervino para evitar que la situación empañe sesiones clave en el Congreso, como el plenario de comisiones y la discusión del Fondo de Asistencia Laboral (FAL).
Desde la empresa, se filtró que la intención es pagar las indemnizaciones al 100% conforme a la ley vigente, reconociendo el impacto humano del cierre. Sin embargo, el sindicato SUTNA critica la estrategia, que busca encarecer los despidos y forzar reincorporaciones temporales. Este episodio refleja las tensiones en la industria nacional, donde el proteccionismo pasado choca con la realidad global, dejando familias afectadas y un sector en retroceso.
La situación de Fate se enmarca en una ola de cierres empresariales, con rumores sobre textiles y otras firmas en apuros, lo que agrava la conflictividad laboral en el país.