La emblemática fábrica de neumáticos FATE en Buenos Aires anuncia su cierre, dejando sin trabajo a 920 empleados directos y afectando a distribuidores y tercerizados en todo el país. Esta decisión se debe principalmente a la competencia desleal de importaciones chinas, que inundan el mercado a precios de dumping, mucho más bajos que los productos nacionales.
En un recorrido por gomerías, se evidencia cómo los neumáticos chinos, como la marca Filemax, se venden a la mitad del precio de una FATE: alrededor de 70.000 a 100.000 pesos frente a 140.000 o 170.000 pesos de las nacionales. Vendedores confiesan que, aunque la calidad es similar, los clientes optan por la opción económica, lo que ha erosionado las ventas locales y forzado el cierre de líneas de producción.
Este caso no es aislado; la Unión Industrial Argentina (UIA) registra un proceso acelerado de aperturas que perjudica a pymes y grandes empresas por igual. Mientras países como Estados Unidos y Europa imponen aranceles a China para proteger su industria, Argentina avanza en contramano, subsidiando importaciones que amenazan la viabilidad de sectores clave como el de los neumáticos.
La empresa, que ya había reducido su plantilla de 2.400 a la mitad en años previos, acumula pérdidas por políticas gubernamentales que favorecen la competencia externa, haciendo imposible sostener operaciones sin apoyo proteccionista.