La oposición en el Congreso argentino denuncia que el Fondo de Ahorro para la Libertad (FAL), incorporado en el proyecto de reforma laboral, representa una modificación encubierta al sistema previsional. Este fondo, ahora obligatorio y administrado por empleadores, permitiría subsidiar despidos con recursos de la seguridad social, afectando la sustentabilidad de la ANSES y los aportes jubilatorios.
Expertos destacan diferencias clave con la versión anterior en la Ley Bases: el FAL anterior era voluntario y con cuentas nominadas a empleados, mientras que esta obliga a las empresas y usa fondos para indemnizaciones en casos de renuncia o quiebra. Tras 17 meses de implementación voluntaria con adhesión casi nula, la obligatoriedad se ve como un sobrecosto que las empresas evitaron, financiado ahora con aportes escasos de trabajadores formales, exacerbando la informalidad laboral.
El ajuste fiscal reciente, donde jubilados y pensionados aportaron el 50% del superávit, se critica como cínico al priorizar subsidios a despidos sobre indexaciones previsionales. La oposición propone mantener el FAL optativo bajo administración de ANSES, financiado por empresas, y evitar el uso de aportes patronales para no destruir empleo formal, en un contexto donde solo crece el trabajo autónomo e informal.