Cristina Kirchner ha expresado su adhesión al control de capitales, argumentando que Argentina no puede funcionar sin mecanismos como el cepo, que considera inevitables para estabilizar la economía en contextos de vulnerabilidad externa.
En sus declaraciones, resalta la lentitud en la liberación de divisas y la preocupación por la brecha cambiaria, sugiriendo ajustes graduales que mantengan el contado con liquidación cerca del tipo oficial, incluso planteando liquidaciones por debajo en escenarios extremos.
Esta postura refleja una visión de normalización de las regulaciones, donde el overstock de empresas se atribuye a la inflación, justificando la permanencia de controles para evitar colapsos mayores en el sistema financiero.