La fábrica FATE en San Fernando vive horas de alta tensión con la toma de la planta por 920 trabajadores ante el anuncio de cierre definitivo, afectando a cientos de familias y generando manifestaciones en las puertas de Blanco Encalada.
A pesar de una orden de desalojo judicial, la policía no interviene esta noche, permitiendo que los obreros y sus familias permanezcan en el lugar, respaldados por organizaciones de izquierda y una conciliación obligatoria del Ministerio de Trabajo.
Los trabajadores del turno noche intentan regresar a sus puestos, pero enfrentan obstáculos, mientras incidentes como quema de neumáticos escalan la protesta, reflejando la desesperación por preservar empleos en medio de una economía golpeada por importaciones y caída del consumo.
La empresa ratifica el cierre inexorable, habiendo pagado indemnizaciones, en un contexto de 21.000 empresas cerradas en dos años.