Los trabajadores de la fábrica de neumáticos FATE, con más de 70 años de historia en Argentina, mantienen su protesta frente a la planta en San Fernando tras el cierre sorpresivo que deja a cientos en la calle. La empresa, parte del grupo Madanes Quintanilla, ignora la conciliación obligatoria dictada por las autoridades y no presenta propuestas para reanudar la producción, pese a que las máquinas estaban en reparación para una vuelta operativa inmediata.
El delegado Alejandro Crespo denunció que la firma no cumple con normativas nacionales ni provinciales, destacando la solidez económica del dueño, involucrado en proyectos eólicos y otros negocios rentables. Acusó al gobierno de facilitar importaciones chinas descontroladas que destruyen la industria local, afectando no solo a los 750 empleados directos del SUTDA, sino también a personal de limpieza, comedores y el entramado productivo regional en zonas como San Fernando, Victoria y Don Torcuato.
Esta situación se agrava por la inminente reforma laboral, que reduce derechos sindicales y protección estatal, en un contexto donde FATE, emblemática por su rol en la pandemia y su presencia en comunidades enteras, representa un precedente alarmante para todo el movimiento obrero. Gremios solidarios alertan que, si se permite este cierre, miles de puestos en otras fábricas correrán riesgo similar, profundizando la recesión y el desempleo masivo.