La fábrica de neumáticos FATE, con más de 80 años de historia en el cordón industrial del norte de Buenos Aires, ha cerrado sus puertas dejando en la calle a 920 trabajadores. Los empleados mantienen un campamento en el predio a la espera de novedades, mientras una conciliación obligatoria dictada por Nación y Provincia busca frenar los despidos. La empresa argumenta dificultades económicas, pero los sindicalistas denuncian que se trata de una decisión estratégica del holding dueño, que prioriza otros negocios como energía y aluminio sobre la producción nacional.
El sector de neumáticos enfrenta una caída del 32% en la producción durante 2025, reemplazada por importaciones que aumentaron un 35% en el mismo período. Esto ha generado una baja de precios en dólares del 30%, pero no resuelve la crisis: los neumáticos importados son más baratos, lo que acelera el declive de la industria local. La capacidad instalada en el automotriz es solo del 33%, con siete de cada diez máquinas paradas, afectando no solo a FATE sino a autopartes y proveedores. General Motors recortará salarios al 75% por semanas sin producción, y el CEO de Ford advierte de más cierres.
Los trabajadores, muchos con 20 o 30 años de antigüedad, resaltan los riesgos para la salud por manipular caucho y las indemnizaciones pendientes. El gremio SUTNA, liderado por Alejandro Crespo, califica la situación de 'salvajada' y exige el cumplimiento de la conciliación. En dos años, se destruyeron 300.000 empleos registrados, con precarización creciente: creación de monotributos insuficiente y auge del empleo en negro. La industria, que genera pueblos enteros, ahora enfrenta un caos que impacta a familias y comunidades.