La primera ministra japonesa Sanae Takaichi, conservadora inspirada en Margaret Thatcher, afirmó perseguir promesas electorales como revisar la Constitución pacifista, acelerando gasto en defensa al 2% del PBI para finales de marzo.
Se comprometió a flexibilizar restricciones a exportación de armas y permitir proyectos conjuntos de equipamiento de defensa con otros países.