La Ciudad de Buenos Aires redujo de 25 a 20 la cantidad máxima de inasistencias permitidas por alumno a lo largo de cada ciclo lectivo, aplicable a escuelas públicas y privadas.
Según el gobierno porteño, esta medida busca combatir el ausentismo y mejorar el desempeño estudiantil, promoviendo mayor regularidad en la asistencia.
La norma representa un esfuerzo por elevar los estándares educativos en un contexto de desafíos post-pandemia para la retención escolar.