Los trabajadores de la fábrica FATE en Virreyes continúan resistiendo el cierre definitivo de la planta, que deja a 920 empleados sin empleo. Familiares y ex trabajadores expresan su indignación por los despidos sorpresivos, especialmente para aquellos que estaban de vacaciones y se enteraron por los medios antes de recibir notificaciones formales. Con años de servicio que superan los 28 en algunos casos, los afectados destacan la dificultad de encontrar nuevo trabajo a edades avanzadas, en un contexto de inflación y aumento de costos que complica el sustento familiar.
La orden de desalojo emitida por la Justicia de San Isidro genera tensión, pero por ahora no hay restricciones para que familiares ingresen al predio con alimentos y apoyo. Alrededor de 60 trabajadores permanecen en la planta, organizados junto a militantes de partidos de izquierda, mientras el personal de seguridad de la empresa sigue custodiando el lugar. La conciliación obligatoria del Ministerio de Trabajo no ha revertido la decisión empresarial, tomada meses atrás ante la competencia desleal de importaciones, principalmente chinas, que inundan el mercado a precios de dumping.
En el mercado de neumáticos, los productos importados chinos dominan por su bajo costo: un neumático nacional de FATE cuesta alrededor de 170.000 pesos, mientras que uno chino similar se vende por 100.000 pesos o menos. Expertos señalan que el 75% de los neumáticos en Argentina son importados, afectando no solo a FATE sino a toda la industria local. La Unión Industrial Argentina (UIA) denuncia 65.000 despidos desde el inicio del gobierno actual, atribuyéndolos a una apertura comercial que beneficia a productores extranjeros sin competencia leal. Este cierre emblemático refleja un proceso de desindustrialización que impacta a operarios, distribuidores y tercerizados en todo el país.
La situación se prolonga sin resolución inmediata, con diálogos en curso para evitar represión policial. La Policía de la Provincia de Buenos Aires supervisa el predio, pero no hay avances en el desalojo, que podría extenderse por horas. Este conflicto pone en evidencia las contradicciones de la política económica, que contrasta con medidas proteccionistas en países como Estados Unidos y Europa frente a la agresividad china en sectores como el textil, juguetes y neumáticos.