El análisis del cierre de FATE continúa con la interpretación de un movimiento de pinzas entre la Unión Industrial Argentina (UIA) y la CGT, en el contexto de la reforma laboral y el paro general. La UIA lamenta el cierre que afecta a 922 empleados y lo ve como parte de un fenómeno mayor con 65.000 puestos perdidos en dos años, reclamando baja de impuestos e infraestructura para competir. Jorge Dicil, exdirector de exportaciones, había enfatizado la necesidad de flexibilidad mental ante cambios, practicando Kundalini Yoga y aceptando la ecuación económica irreversible donde producir neumáticos cuesta más que venderlos.
El comunicado de la UIA suma al reclamo por condiciones competitivas, ligando el cierre de FATE al choque con el gobierno, similar al enfrentamiento entre el presidente y Paolo Rocca de Techint. Se destaca que Madanes Quintanilla, como actor político, conocía el impacto de anunciar el cierre el día antes del cuarto paro de la CGT y en medio del debate de la reforma laboral, que entra en vigencia en seis meses, descartando motivaciones por indemnizaciones menores. La conciliación obligatoria se dicta inmediatamente por un acuerdo no homologado, avivando temores de desocupación reminiscentes de los 90.
El conductor ve una coreografía entre sectores históricamente kirchneristas ahora huérfanos, presionando en el momento delicado de la transición de modelos económicos. Javier Madanes Quintanilla insta a atacar y unirse para reclamar competitividad, mientras Omar Maturana advierte de conflictividad anarquizante similar al 2001, que llevó al kirchnerismo. El gobierno percibe estos reclamos como políticos, en pugna entre el modelo protector anterior y el de apertura, con la desinflación avanzando pero aún en formación, cuestionando precios subsidiados y quién paga los costos en Argentina.
En esta transición, surgen dudas sobre si las reformas de Milei generarán prosperidad o más desempleo, con la industria y sindicatos avanzando para obtener concesiones. La pregunta de fondo es si es justo que los argentinos paguen precios más altos por productos como neumáticos para beneficiar sectores protegidos con subsidios estatales, en un choque sistémico de modelos donde el tiempo apremia para mostrar resultados.