La fábrica FATE, con 80 años de historia en Argentina, anuncia el cierre de su planta en Buenos Aires, dejando a 920 empleados sin trabajo en medio de una severa crisis económica. Los despidos, notificados vía telegramas durante las vacaciones anuales, afectan a trabajadores con hasta 28 años de antigüedad, muchos sostén de familia y con salarios estancados en 1,2 millones de pesos mensuales pese a jornadas de siete días. La empresa cita importaciones chinas baratas y caída de producción como causas, tras rechazar acuerdos para reducir turnos propuestos en noviembre.
Trabajadores, que tomaron la planta en protesta, relatan turnos rotativos sin aumentos desde hace 14 meses, mientras competidores como Pirelli y Bridgestone sí ajustaron salarios. En pandemia, declarados esenciales, laboraron sin parar, pero ahora enfrentan despidos masivos que incluyen control de calidad y mantenimiento. Familias con hijos en edad escolar y alquileres pendientes expresan desesperación, cuestionando cómo sobrevivir en un mercado laboral escaso, con muchos recurriendo a apps o changas para complementar ingresos.
El gobierno dicta conciliación obligatoria por 15 días, obligando a reabrir y negociar, pero expertos ven la medida como inusual dada la decisión irreversible de cierre. El gremio SUTNA, confrontativo, rechazó concesiones previas, escalando el conflicto. Este cierre, en vísperas del paro por reforma laboral, resalta vulnerabilidades del sector industrial ante importaciones y rigidez sindical, dejando un impacto social profundo en comunidades dependientes de la fábrica.
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Cierre de FATE: 920 familias en la calle por crisis en la industria neumática
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