La Confederación General del Trabajo (CGT) criticó duramente las políticas económicas del gobierno, señalando contradicciones en la supuesta modernización laboral. Jorge Sola, uno de los secretarios generales, cuestionó la ausencia de propuestas sobre tecnología o inteligencia artificial en la reforma, que en cambio deroga la ley de teletrabajo y deja fuera a trabajadores de aplicaciones.
El anuncio del cierre de la fábrica FATE, con 80 años de historia en Argentina, se suma a una ola de desindustrialización que afecta al sector metalúrgico, con caídas de hasta el 10% en la producción interanual. La empresa, que sobrevivió a múltiples crisis, no resiste la apertura de importaciones y la falta de protección, dejando a cientos de empleados en la incertidumbre.
En paralelo, el sector automotriz sufre paradas de producción, como la de Stellantis en El Palomar hasta marzo, atribuida a una caída del 25% en ventas y exportaciones a Brasil. Esto impacta a 150.000 trabajadores, destruyendo capacidades productivas que tardan en recuperarse.
La CGT reitera la convocatoria a un paro general y ruidazos en la Capital Federal, en defensa de la producción nacional frente a una política que prioriza importaciones sobre el empleo local. Expertos advierten que ningún sector industrial resiste, salvo agro, minería y energía, que no compensan las pérdidas masivas de puestos de trabajo.
El caso FATE ejemplifica un plan de desguace, con importaciones de cubiertas creciendo un 44% en 2025, mientras la capacidad instalada en la industria automotriz apenas alcanza el 31,2%. El gobierno enfrenta críticas por argumentos que van de lo razonable a conspiraciones, pero la realidad industrial demanda cambios urgentes en la política económica.