Candela, quien pasó la noche en la clínica siguiendo recomendaciones médicas, registra una subida de 400 gramos en su pesaje previo a la eliminación, a pesar de descansar nueve horas, aumentar la hidratación y realizar actividades alternativas. Expresa preocupación por los 900 gramos que necesitaba bajar, pero mantiene la calma y el compromiso con el proceso, destacando el apoyo de compañeros como Muma, quien la guió en ejercicios y le dio consejos emocionales.
Muma, por su parte, sube 600 gramos llegando a 119 kilos, después de un día de esfuerzos intensos incluyendo una caminata de 50 minutos con un amigo y enfocándose en desayuno alternativo e hidratación. Revela el impacto emocional de las bromas y presiones del grupo, que actuaron como un 'baño de realidad', motivándolo a redoblar esfuerzos. Comparte anécdotas de torturas psicológicas durante el programa, pero valora el rol de estas en su enfoque renovado.
Ambos participantes, junto a Virginia, están en zona de riesgo para la eliminación, con Candela en alerta roja y Muma mostrando vulnerabilidad emocional. El intercambio de experiencias subraya los altibajos del descenso de peso, donde estancamientos o subidas temporales son comunes, pero la perseverancia y el soporte mutuo son clave para continuar dando lo mejor en las horas restantes.