A partir de hoy, el boleto mínimo de las líneas de colectivos nacionales en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) sube a 650 pesos, un incremento de 50 pesos que impacta directamente en los trabajadores que dependen del transporte público para llegar a sus empleos. Este ajuste, que afecta a líneas del 1 al 200, se suma a una serie de subas mensuales que han elevado el costo un 900% en los últimos dos años, erosionando el poder adquisitivo de los usuarios.
En las calles de Constitución, epicentro del transporte, los pasajeros expresan resignación ante el nuevo aumento. Muchos recorren distancias largas combinando hasta tres colectivos o trenes por día, gastando entre 60.000 y 80.000 pesos mensuales solo en pasajes. "No te queda otra, hay que bancársela", resume el sentir general, mientras se recortan gastos en comida, como pasar de asados semanales a viandas económicas, o eliminar cafecitos matutinos que ahora cuestan lo equivalente a un boleto.
El incremento no es aislado: el 16 de marzo subirá otros 50 pesos a 700, y las líneas locales de CABA y provincia ya ajustan por encima de la inflación. Expertos señalan que, aunque las tarifas estaban retrasadas, la frecuencia de subas genera un desfasaje con los salarios, que no acompañan el ritmo. Jubilados y beneficiarios de tarifas sociales sienten menos el golpe, pero para el grueso de los laburantes, representa una carga insostenible que obliga a ajustes drásticos en el presupuesto familiar.
La caída en el consumo de carne y servicios como prepagas o bares refleja este impacto: un churrasco es ahora un lujo, y el mate casero reemplaza al café en la esquina. En un contexto de inflación persistente, el transporte público se convierte en un cuello de botella para la movilidad diaria, destacando la necesidad de políticas que equilibren accesibilidad y sostenibilidad del sistema.
Canal 9
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Aumento del boleto de colectivo en AMBA: De 600 a 650 pesos y resignación en las calles
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