Más de 900 familias enfrentan la peor noticia con telegramas en mano, confirmando despidos en FATE. La angustia es palpable: 'Es más chocante cuando te notifican', dice un trabajador con 12 años en la planta.
La situación económica ya era complicada, con deudas y cambios en turnos; ahora, el cierre total agrava la cadena de precariedad. Familias con niños dependen de estos ingresos, sin alternativas visibles en un mercado saturado.
Estos relatos humanos detrás de cifras resaltan el costo social de decisiones empresariales, urgiendo soluciones gubernamentales para mitigar el impacto.