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Amalia Granata comparte su experiencia como madre de un niño con TDA y dislexia

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En el Día Internacional del Asperger, Amalia Granata relata los desafíos de criar a su hijo Roque, diagnosticado con Trastorno por Déficit de Atención (TDA) y dislexia, destacando cómo estas condiciones lo marginaban en el sistema educativo tradicional. Desde primer grado, enfrentó rechazo de padres y maestros por conductas agresivas, que Granata interpreta como manifestaciones de frustración infantil ante dificultades no verbalizadas.

El proceso de diagnóstico involucró evaluaciones con psicopedagogas y maestras, revelando la necesidad de tratamientos integrales como medicación, acompañamiento terapéutico y apoyo escolar, a menudo costosos y no siempre cubiertos. Granata critica la falta de empatía en escuelas y comunidades, donde un niño con neurodiversidad puede quedar aislado, cambiando de colegio o sin aprender habilidades básicas como lectura y escritura.

A través de su Fundación Somos Vidas, Granata promueve aplicaciones desarrolladas en España para asistir a niños con TDA y autismo, gratuitas en ese país vía estado y universidad. Busca implementarlas en Argentina para prevenir el abandono educativo, urgiendo a gobiernos a invertir en herramientas accesibles que integren a estos niños, reconociendo que uno de cada aula enfrenta similares problemáticas en escalada.