El paro general de 24 horas convocado por la CGT y la CTA contra la reforma laboral del gobierno de Javier Milei se perfila como una jornada de alta conflictividad social. La adhesión de los gremios de transporte, como la UTA, garantiza un impacto significativo en la movilidad urbana y el sistema de transporte público, dejando al país prácticamente paralizado. Mientras el Ejecutivo intenta avanzar con la media sanción de la reforma en el Congreso, la medida de fuerza resalta las tensiones entre el oficialismo y los sindicatos, que denuncian un intento de precarización laboral y debilitamiento de la negociación colectiva.
En particular, los gremios aeronáuticos, incluyendo pilotos y aeronavegantes, han confirmado su adhesión, argumentando que la reforma limita derechos esenciales como el de huelga al clasificar la actividad como esencial. Esta paralización no solo afecta el transporte terrestre sino también el aéreo, con cancelaciones masivas que impactan a miles de pasajeros. El gobierno, consciente de la sensibilidad de la fecha, ha intentado sin éxito desactivar el paro mediante conciliaciones obligatorias, pero la naturaleza general de la medida la hace inmune a tales intervenciones, según expertos en derecho laboral.
La discusión en el recinto legislativo coincide con esta movilización callejera, donde gremios como ATE, UOM y aceiteros planean concentraciones en la Plaza de los Dos Congresos. Aunque no habrá una movilización masiva centralizada, la adhesión sectorial promete visibilizar el descontento obrero. Analistas destacan que este paro, sin fecha de movilización amplia, pone en jaque la agenda oficialista, obligando a un equilibrio precario entre la aprobación parlamentaria y la respuesta social.
En este contexto, la reforma laboral enfrenta resistencias que van más allá de artículos controvertidos, como el eliminado 44 sobre licencias. La oposición busca introducir modificaciones adicionales, cuestionando el fondo del proyecto que, según críticos, erosiona conquistas históricas de los trabajadores en un momento de alta inflación y pérdida de poder adquisitivo.