Y con esta palabra en mente yo quisiera mostrarles algunas imágenes en PowerPoint acerca de un tema central que habitualmente en los congresos anteriores nosotros les hemos dedicado muchísimo tiempo. Y luchábamos en qué momento tocar el tema que se relaciona con el abuso sexual infantil. Mire, cuando uno intenta hablar de la problemática, aquellos que han venido en congresos anteriores, saben que no se agota el tema. Es una problemática, pero tan, tan compleja, que usted puede empezar a hablar y no lo agota, no lo termina.
Entonces, cuando uno aborda la temática e intenta hacer una simplificación, inexorablemente va a tener falencias. No es la idea abordar el tema completamente en esta ponencia, pero sí aproximarnos. Después le voy a explicar que hay muchas maneras en las cuales nosotros podemos aprender, entender, ayudar, ministrar y déjeme decirle que a mi de modo de entender, yo creo que todas las profesiones son válidas, pero tienen recursos limitados. Por eso tenemos que aunar lo que sea una profesión con las herramientas espirituales.
Mamá, papá, tía, abuela, pastor, líder, jamás piense que la batuta la va a llevar alguien que conoce. Si usted aprende del tema y comienza a dar una dimensión de fe en esta problemática, va a haber milagros de parte de Dios. Porque cuando la ciencia termina, ahí la fe produce milagros. Por eso es tan importante que nosotros toquemos o hablemos algo respecto del abuso sexual. Y hay un... el tema es un gran tronco, el tema troncal del que se desprende como rama el abuso. El abuso sexual infantil es la violencia.
La violencia tiene un montón de ramas y usted puede ver ahí distintas manifestaciones, desde la negligencia, el abandono, el maltrato psíquico o emocional, las agresiones virtuales, hasta el abuso sexual infantil. Y el abuso sexual es un tipo de maltrato con características son muy específicas. Si uno quiere hacer una definición somera de lo que significaría, podría decir que son contactos e interacciones entre un niño y un adulto o una persona que tenga caracteres de adultez. Y en el caso del adulto, que sería el agresor, puede utilizar al niño ya sea para estimularse a sí mismo, para estimular a un tercero en la producción, por ejemplo, de material pornográfico o incluso al mismo niño.
Y el agresor puede ser una persona que no haya alcanzado la mayoría de edad. O sea, puede ser en nuestro país con edad inferior a los 18 años, pero tiene una característica. Generalmente está en una posición de autoridad, intenta someter de alguna manera, ya sea psicológicamente o usando la violencia, al que es menor. Eso, nosotros hablamos que en el caso de dos niños es el abuso reactivo. Por eso dice que es significativamente mayor que la víctima en el caso del abusador o cuando el agresor está en una posición de poder o control sobre el que es menor. En el abuso reactivo, donde hay dos niños, puede producirse las mismas consecuencias.
Y bueno, ¿cuál es la prevalencia? ¿Qué cantidad de gente pasa por esta experiencia? Si uno considera la totalidad de un 100%, el 37%, ¿qué significa? Que casi 4 de cada 10 personas pasan por una experiencia sexual negativa. Y de este total existe un predominio de las niñas sobre los varones. En el abuso, nosotros tenemos que saber que hay un pico de edad en la nena y un pico de edad donde la incidencia de nuevos casos aumenta. En el caso de la niña, es entre los 6 y los 8 años. En el varoncito, entre los 7 y 9 o 10 años.
Nosotros vemos que en nuestra gráfica el 77% fue abusado antes de los 12 años. Por ende, a edad superior a los 12 años tenemos una incidencia muchísimo menor. ¿Qué significa? Que el crecimiento en fuerza y también en independencia le permite decir que no. Pero vamos a ver que con las agresiones virtuales no pasa lo mismo. Seguimos con la temática del abuso sexual infantil. ¿Contaste tu experiencia de abuso? Seis de cada diez sí hablaron, pero cuatro o casi cuatro no. ¿Qué significa? Que de cada diez víctimas, cuatro jamás tuvieron la posibilidad de procesar el trauma que conlleva. ¿Recibiste ayuda? Y ahí todos tenemos que sentirnos identificados porque aquí hay algo que nosotros sí podemos hacer.
El 55% no sabemos qué tipo de ayuda recibió, pero la obtuvo. En cambio, el 45% que en la segunda torta representa la parte negra no recibió ayuda. ¡Oh, no! Fíjese la siguiente gráfica. Si usted suma los que nunca hablaron con aquellos que no recibieron ayuda después de haber verbalizado lo que les ocurrió, suman un 75% del total de los casos. ¿Qué significa? Que mucha gente tiene el alma herida. Está mal. ¿Y por qué le cuento todo esto? Porque yo necesito que nos centremos, así como hemos leído, acerca de Romanos capítulo 13, si somos conscientes del tiempo en el que vivimos.