En Tucumán, una abogada presentó una demanda de daños y perjuicios citando ocho fallos judiciales que resultaron ser falsos, generados por inteligencia artificial. La contraparte no pudo encontrarlos y alertó al juzgado, lo que llevó a una intimación para que la letrada los proporcionara.
El juez Santiago José Peral verificó los enlaces y confirmó que eran inventados. Calificó la conducta como temeraria y de mala fe, imponiendo una multa de 620.000 pesos a favor de la demandada, quien gastó tiempo buscando precedentes inexistentes.
El fallo exhorta a la abogada a actuar con probidad y remite los antecedentes al Colegio de Abogados para sanciones adicionales. Este caso advierte sobre los riesgos de depender ciegamente de herramientas de IA en el ámbito legal, enfatizando la necesidad de verificación humana.