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100 Días de Lucha en Frigorífico Euros: Familias Viven en la Planta por Despidos

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En la localidad de Villa Gobernador Gálvez, cerca de Rosario, 150 trabajadores del frigorífico Euros llevan 100 días ocupando la planta donde laboraban, convirtiéndola en su hogar improvisado ante la falta de salarios y el cierre abrupto de la empresa. Despedidos inicialmente vía WhatsApp en enero de 2025, los empleados han resistido sin recibir pagos desde octubre, acumulando deudas en alquileres, servicios y aguinaldos. Trece familias viven en condiciones precarias dentro de la fábrica, durmiendo en bancos de madera y colchones improvisados en comedores y oficinas.

La situación económica del sector cárnico, afectado por la baja en ventas y la recesión general, llevó a la reducción drástica de personal de 450 a 150 trabajadores antes del cierre total. Los dueños, oriundos de Buenos Aires, abandonaron el lugar sin previo aviso, llevándose maquinaria y mercadería, dejando a los empleados sin indemnizaciones ni telegramas de despido formales. El sindicato de la carne ha apoyado con donaciones y eventos solidarios, pero la subsistencia depende de changas informales como cortar pasto o pintar, ya que ninguno ha logrado reinsertarse en un empleo formal estable.

Los ocupantes, muchos con más de 20 años de antigüedad, expresan temor por su futuro laboral, especialmente a los 40 años o más, cuando el mercado considera a los trabajadores "viejos". La desesperación los ha llevado a esta medida extrema, con ollas populares y colaboración vecinal como único sostén, mientras esperan una audiencia en el Ministerio de Trabajo provincial. Esta protesta pacífica busca presionar por la reapertura y el pago de deudas, destacando la vulnerabilidad de la industria ante la falta de políticas que protejan el empleo en un contexto de importaciones descontroladas y crisis económica.

El caso de Euros ilustra la profunda desigualdad en Argentina, donde el cierre de empresas deja a familias enteras sin red de seguridad. Mientras algunos sectores celebran reformas que facilitan despidos, los afectados reclaman soluciones concretas como controles a las importaciones y apoyo a la industria local. La ocupación subraya que, sin cambios estructurales, miles más podrían enfrentar realidades similares, perpetuando un ciclo de pobreza y precariedad laboral.