En medio de la polémica por protestas en el Congreso, una denuncia contra cuentas en redes sociales que enseñan a armar 'miguelitos' –dispositivos para pinchar neumáticos– ha encendido el debate sobre contenidos violentos en internet. Sin embargo, plataformas como YouTube albergan miles de videos públicos que detallan cómo fabricar bombas molotov, explosivos caseros y otros artefactos, accesibles sin restricciones a cualquier usuario.
La denuncia del Ministerio de Seguridad destaca el contexto de disturbios recientes, pero ignora la abundancia de material similar en sitios globales, muchos originados en Estados Unidos o el extranjero. Investigaciones revelan tutoriales paso a paso para torniquetes, miguelitos y hasta manipulación de armas de alto calibre, lo que cuestiona la selectividad de las acciones gubernamentales y pone en evidencia la dificultad de regular el contenido digital sin censurar información legítima.
Este contraste expone la hipocresía en el enfoque oficial, que prioriza denuncias aisladas mientras ignora el vasto ecosistema de plataformas que fomentan la violencia. Expertos llaman a una regulación integral, pero advierten que demonizar ciertas publicaciones podría derivar en abusos contra la libertad de expresión, especialmente en un clima de tensiones sociales crecientes.