En un episodio que revela las fricciones internas de la producción televisiva, Mirta Legrand y Jimena Monteverde no se cruzaron durante una grabación en Canal 13, a pesar de compartir horarios en el programa de cocina. La diva, icónica conductora con casi un siglo de carrera, llegó al estudio pasadas las 15:00, mientras Monteverde grababa cápsulas de presentación de platos de manera aislada, evitando cualquier interacción directa.
El conflicto surge de decisiones productivas que priorizan la eficiencia sobre la convivencia: Monteverde, nueva en el equipo, realiza segmentos pregrabados para no interferir con el flujo del show en vivo de Legrand. Fuentes indican que los productores, liderados por figuras como Martín Cuéllar y Nacho Viale, con historiales de tensiones pasadas, optaron por este formato para sortear desacuerdos. Legrand, quien plantó bandera exigiendo el regreso de Monteverde, se mostró afectada emocionalmente por la situación.
El operativo para evitar el encuentro fue meticuloso: Monteverde ingresó temprano y salió rápidamente al detectar la llegada de Legrand, generando especulaciones sobre un posible saludo forzado. Críticos del medio televisivo cuestionan esta dinámica, argumentando que complica la química del programa y expone rivalidades entre productores rivales de productoras como Cuarzo y otros estudios.
A pesar de las versiones de una posible conducción compartida o reemplazo, ambas figuras mantienen perfiles bajos. Legrand, símbolo de la TV argentina, continúa grabando sus segmentos habituales, mientras Monteverde prueba este nuevo rol, aunque el experimento genera dudas sobre su viabilidad a largo plazo en un horario competitivo.