Sabrina Rojas, tras finalizar su suplencia en un programa de televisión, priorizó el tiempo con sus hijos durante las vacaciones. Mientras Luciano Castro, el padre de los niños, se encuentra en un centro de internación para mejorar su salud, Rojas optó por llevarlos a la costa argentina, específicamente a Mar del Plata, para un merecido descanso familiar.
La internación de Castro está programada para extenderse hasta marzo, coincidiendo con sus compromisos laborales, incluyendo la grabación de la segunda parte de una serie para Netflix ambientada en la selva amazónica. Rojas, quien ha manejado con madurez la separación, compartió momentos de atardecer en la playa con sus hijos Esperanza y Fausto, destacando la importancia de crear recuerdos positivos pese a los desafíos personales.
Este episodio refleja la resiliencia de Rojas en equilibrar su carrera y maternidad, mientras Castro se enfoca en su recuperación. La familia, aunque separada, mantiene un vínculo cordial por el bien de los niños, demostrando un enfoque responsable ante la vida pública.