Maximiliano Tavares describe una rutina alimenticia irregular que incluye saltarse comidas y optar por entregas rápidas como pizzas enteras, hamburguesas triples o asados de un kilo solo. Su desayuno suele ser tardío, combinado con mayonesa y gaseosa, mientras que en tenedores libres compite por comer en exceso, llegando a 'dejar seco' el lugar. Prefiere dulces como alfajores y tortas, y su plato favorito es la lasaña casera de su madre, que podría consumir diariamente.
Con amigos, participa en desafíos como devorar un pancho completo en 30 segundos o ver quién come más durante vacaciones, colocándolo en segundo lugar y motivándolo a 'romperla' como gordo. Estas competencias, aunque divertidas, reflejan una mentalidad que prioriza la cantidad sobre la salud, agravada por el alcohol ocasional como cerveza o fernet en grupo.
Maxi reconoce la necesidad de cambiar estos patrones para mejorar su bienestar, admitiendo que las verduras como rúcula le gustan pero no forman hábito, y las frutas son esporádicas. Su meta es reducir porciones y eliminar excesos, transformando estas dinámicas sociales en oportunidades para hábitos más saludables.
El Trece
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Cuestión de peso
Los hábitos alimenticios extremos de Maxi y sus competencias con amigos
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