El gobierno israelí fijó un plazo de 60 días para que Hamás entregue todo su arsenal, incluyendo fusiles como AK-47, como condición para mantener la tregua en Gaza. Si no cumple, las Fuerzas de Defensa de Israel retomarán operaciones a gran escala, según Joseph Fuchs, asesor de Netanyahu.
Propuesto por la administración Trump, el plazo podría empezar con la conferencia de la Junta de Paz el jueves. Antes de posibles elecciones en junio, Israel espera desarme completo o nueva ofensiva, priorizando neutralizar túneles en Gaza que amenazan su seguridad.
Esta ultimátum busca desmantelar la capacidad militar de Hamás, esencial para la estabilidad regional.