Irán ha desplegado tropas en el Estrecho de Hormuz para ejercicios militares de duración indeterminada, en respuesta a las amenazas marítimas de Estados Unidos, que ha enviado portaaviones y buques de guerra al mar Arábigo. Esta escalada ocurre justo antes de la segunda ronda de negociaciones nucleares entre ambos países, programada para este martes en Ginebra y mediada por Omán.
La Guardia Revolucionaria iraní, el brazo ideológico del ejército, ha iniciado estos ejercicios en una vía estratégica que controla el 20% de la producción mundial de petróleo. En la víspera, el canciller iraní se reunió con el jefe de la Agencia Internacional de Energía Atómica, Rafael Grossi, mientras Teherán establece condiciones para las charlas: aceptación del enriquecimiento de uranio y enfoque exclusivo en temas nucleares.
Desde Washington, el secretario de Estado enfatiza la prioridad de la diplomacia, pero mantiene recelos hacia la autoridad chiita en Irán, gobernada por clérigos radicales. Las negociaciones previas, entre abril y junio de 2025, se rompieron tras bombardeos estadounidenses a plantas nucleares iraníes en junio de ese año. Ambas partes muestran fuerza militar en un contexto de alta tensión.