La vuelta de Eugenia Tobal a su programa tras vacaciones desató rumores de tensión con Rocío Marengo, quien cubrió su ausencia y generó elogios por su desempeño. Tobal, sorprendida al enterarse de las especulaciones sobre un posible dúo conductivo, minimizó el asunto, afirmando que no toma decisiones sobre el equipo y que Marengo actuó como invitada, no como reemplazo.
Marengo, por su parte, expresó apertura a nuevas oportunidades con la productora, pero rechazó explícitamente compartir rol con Tobal, citando diferencias estilísticas: su enfoque alocado choca con el más serio de la actriz. Un mensaje de Marengo a Tobal vía Instagram no recibió respuesta inmediata, avivando percepciones de frialdad, aunque Tobal alegó desconexión durante sus viajes.
La entrada sorpresa de Tobal, que incluyó esconderse en un baúl para no ser vista, fue recibida con alegría contenida por el equipo, pero generó comentarios sobre la artificialidad del momento. Ambas evitan confrontaciones públicas, priorizando su profesionalismo, mientras la producción evalúa opciones para mantener la dinámica del show.
Este episodio resalta las dinámicas volátiles en la TV argentina, donde ausencias temporales pueden catalizar cambios permanentes. Tobal reafirma su compromiso, pero el interés en Marengo como figura emergente sugiere que el futuro del programa podría inclinarse hacia renovaciones.