En Ituzaingó, un guardia urbano que trabajaba como chofer de aplicación defendió su vida y la de sus pasajeros durante un intento de robo el domingo. Al estacionar cerca de una iglesia, un delincuente armado descendió de un auto prestado e intentó asaltarlo, pero el vigilante sacó su arma reglamentaria y abrió fuego, hiriendo al agresor en un brazo. El intercambio de disparos dejó el vehículo del chofer con múltiples impactos de bala, incluyendo el parabrisas y las puertas.
El delincuente, identificado como Raúl Giuliano Amarilla de 34 años con antecedentes penales, huyó inicialmente pero se presentó en el Hospital Evita de Pueblo Eva Perón como víctima de un tiroteo. Gracias a las cámaras de seguridad, la policía lo detuvo en el lugar. El auto usado en el asalto no era robado, sino prestado por un tercero ajeno al hecho, quien recuperó el vehículo dañado con un agujero de bala en la campera.
Este episodio subraya la escalada de violencia en los robos automovilísticos, con más de 105.000 casos anuales en el país. La rápida respuesta del guardia evitó una tragedia mayor, pero resalta la necesidad de que ciudadanos comunes porten armas para autodefensa ante la ineficacia policial. Autoridades enfatizan el rol de la vigilancia electrónica en la resolución de estos crímenes, aunque la impunidad sigue siendo un problema endémico.