Brian Cabrera, de 18 años, fue asesinado de un disparo en la cabeza durante el carnaval de Mercedes, en un conflicto que escaló de verbal a violento. La autora material, María Luján Ausa de 33 años, confesó haber disparado con un revólver calibre .22 proporcionado por su padre Omar Ausa, de 53, mientras su hijo Matías, de 19, también está detenido. El arma, no registrada en RENAR, coincide con el proyectil extraído del cuerpo de la víctima.
El incidente ocurrió cerca del escenario municipal, donde una pelea involucró golpes y armas blancas; Brian intervino para defender a su hermano Carlos, herido con un cuchillo. La familia Ausa, con más de 100 antecedentes por amenazas y reputación conflictiva, habría ido armada premeditadamente. María Luján alegó apuntar al pie, pero el disparo a quemarropa en la cabeza sugiere intencionalidad, agravada por posibles vínculos previos entre familias.
Una marcha multitudinaria se realizó por justicia para Brian, en un carnaval marcado por violencia: el día anterior hubo apuñalamientos. Expertos critican la circulación de armas ilegales heredadas, comunes en zonas rurales, y urgen controles estrictos en fiestas populares para prevenir tragedias. La fiscalía investiga premeditación y roles familiares, destacando la necesidad de desarme y vigilancia en eventos masivos.
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Homicidio en carnaval de Mercedes: Mujer confiesa disparo fatal contra joven de 18 años
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