El fin de semana largo atrajo multitudes a las playas argentinas, con hoteles y restaurantes al tope de ocupación, pero los altos costos están desalentando a muchos visitantes locales. En destinos como Mar del Plata y Pinamar, familias reportan gastos exorbitantes: una comida para siete personas, con milanesas y rabas, superó los 250.000 pesos. El calor y el buen clima impulsaron el turismo receptivo, pero la inflación hace que opciones como Uruguay o Brasil parezcan más accesibles.
Comparaciones directas revelan que en Montevideo un plato de milanesa con guarnición cuesta unos 20 dólares, equivalente a lo que se paga en la costa argentina, pero con pasajes aéreos que encarecen el exterior. En Río de Janeiro, el alojamiento y la comida diaria resultan más baratos que en la costa bonaerense, donde estudios de mercado muestran incrementos del 30% respecto a temporadas pasadas. Bebidas como el fernet, importadas en Uruguay, salen caras, pero vinos chilenos son más económicos que los locales.
Expertos prevén que al cierre de la temporada, el turismo emisivo al exterior romperá récords, dejando un impacto negativo en la economía local. Lugares como Chapadmalal y Mar del Plata lucieron con menos gente de lo esperado, pese a las expectativas oficiales de una 'buena temporada'. Esto genera preocupación por el futuro del turismo interno, donde los precios disuaden a familias de presupuestos medios.
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Fin de semana XXL en la costa: playas llenas pero precios que ahuyentan a los turistas
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