El empresario condenado Carlos Samir, prófugo en Punta del Este por evasión fiscal y antisemitismo, fue repatriado en un avión sanitario privado facilitado por el gobierno de la Provincia de Buenos Aires. El ministro de Salud, Nicolás Kreplak, intervino personalmente para asistir a Samir, quien adeuda millones a AFIP y ARBA, y había violado su prisión domiciliaria fugándose a Belice. Esta acción contrasta con las dificultades que enfrentan miles de bonaerenses para acceder a servicios básicos como radiografías o ecografías a través del IOMA.
Samir, conocido por su historial delictivo incluyendo la estafa con planes de alimentación, solicitó ayuda pública vía redes sociales, y el Ejecutivo provincial respondió rápidamente pese a denuncias pendientes contra él. Kreplak confirmó la intermediación para el traslado médico, pero no se reportan gestiones similares para víctimas de escándalos como el Fentanilo, donde el ministro tuvo vínculos cuestionados con implicados. Esta priorización genera indignación, recordando frases como 'sin Estado no hay verano' del gobernador Axel Kicillof, ahora extendida a lujos para evasores.
El caso expone desigualdades en el sistema de salud provincial, donde recursos estatales benefician a figuras controvertidas mientras el electorado común sufre demoras y burocracia. Con antecedentes de afinidad de Kreplak con personas en problemas judiciales, el incidente refuerza percepciones de impunidad y mal uso de fondos públicos, demandando mayor transparencia en la asignación de asistencias médicas de emergencia.
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Escándalo por traslado de Samir en avión sanitario: Prioridades cuestionadas del gobierno bonaerense
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