Alberto Samir, empresario condenado por asociación ilícita y evasión fiscal, enfrenta una nueva quiebra indefinida ordenada por la justicia, con deudas acumuladas por más de 300 millones de pesos a la provincia de Buenos Aires, incluyendo ARBA y ARCA por impuestos no pagados como ingresos brutos y automotor. Mientras vacacionaba en Punta del Este, Samir solicitó un avión sanitario a figuras peronistas como Daniel Scioli y Axel Kicillof para su traslado de urgencia, pese a su historial de incumplimientos fiscales durante dos décadas.
La justicia le impuso inhibición general de bienes y posible prohibición de salida del país, recordando su fuga fallida a Belice vía Paraguay y Panamá en 2019, donde fue capturado con pedido de Interpol. Samir, quien cumplió prisión domiciliaria con tobillera electrónica violada en Ramos Mejía, ahora critica públicamente a sus 'amigos' políticos por no responder, en un acto visto como cara dura dada su evasión sistemática que privó a la provincia de fondos para salud, educación y seguridad.
Sus tuits contra Uruguay, al que acusa de un 'virus uruguayo' tras contraer una enfermedad, contrastan con sus críticas previas a figuras como Susana Giménez por preferir ese destino. Antisemita confeso y con causas prescriptas por tiempo, Samir representa un caso emblemático de impunidad fiscal, donde sus deudas impactaron directamente en servicios públicos bonaerenses.
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El escándalo de Alberto Samir: Deudas millonarias y pedido de ayuda estatal
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