Buenos Aires presume de tener una de las mejores pizzas del mundo, una tradición que fusiona herencias italianas con el ingenio local. En el icónico local Guerrín, ubicado en el corazón de la ciudad, todos los días se convierten en celebración de este plato emblemático, especialmente en el Día Internacional de la Pizza. El establecimiento, un referente patrimonial, produce alrededor de 1800 pizzas en un día normal, superando las 2000 en fines de semana intensos, gracias a un equipo de maestros pizzeros que amasan sin descanso.
El horno de Guerrín, con 94 años de antigüedad, es más viejo que el Obelisco porteño y representa un pedazo vivo de la historia bonaerense. Este artefacto, que nunca se apaga para preservar su integridad estructural, ha sido testigo de generaciones y mantuvo su fuego incluso durante la pandemia, cuando el local cerró temporalmente. El gerente del lugar explica que bajar la temperatura abruptamente podría dañar los materiales centenarios, por lo que se alimenta diariamente con leña para sostener su operación ininterrumpida.
Durante los siete meses de cierre por la crisis sanitaria, el personal acudía exclusivamente para cuidar el horno, asegurando su continuidad como símbolo cultural. Esta dedicación resalta el compromiso con la tradición gastronómica porteña, donde la pizza no es solo comida, sino un ritual social que une a familias y amigos en mesas compartidas.
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El Día Internacional de la Pizza en la histórica pizzería Guerrín de Buenos Aires
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