El vicepresidente de Estados Unidos, JD Vance, ha reiterado que Washington no tolerará que Irán cruce 'líneas rojas' en su programa nuclear durante las negociaciones indirectas en Ginebra, mediadas por Omán. El objetivo principal es prevenir que Teherán desarrolle armas nucleares, un riesgo que podría desestabilizar Medio Oriente y desencadenar una proliferación en la región.
Vance enfatizó que Trump mantiene todas las opciones abiertas si la diplomacia falla, aunque se apuesta por el diálogo. Las conversaciones buscan un pacto que limite las ambiciones nucleares iraníes, en un contexto de tensiones crecientes tras el despliegue de un portaaviones estadounidense como medida de presión.
La proliferación nuclear representa una amenaza global, ya que podría incentivar a otros países a perseguir armamento similar. Aunque el proceso no es indefinido, la decisión final sobre escaladas recae en el presidente Trump, quien prioriza la seguridad estratégica de Estados Unidos.