Sofía Debris, una joven de 23 años apasionada por el buceo, desapareció el lunes durante una práctica en las costas de Puerto Madryn, Chubut. Sumergida a más de 20 metros en el Golfo Nuevo junto a un grupo de turistas e instructores, la chica se perdió mientras buscaba certificar un curso avanzado, dejando a su familia y novio en angustia.
Su novio, quien la acompañaba en la superficie, alertó inmediatamente a los instructores al notar irregularidades en el equipo o posibles fallos como pánico o problemas de aire. Los buzos realizaron múltiples inmersiones sin éxito en el arrecife artificial creado por un barco hundido, un atractivo turístico a 900 metros de la costa.
El novio de Sofía lanzó una grave denuncia contra las agencias organizadoras, cuestionando la seguridad del operativo y exigiendo respuestas. Expertos en buceo destacan riesgos como descompresión violenta o corrientes impredecibles, mientras la búsqueda continúa con esperanza entre sus seres queridos, que comparten mensajes emotivos en redes sociales.
Este incidente subraya la importancia de protocolos estrictos en actividades acuáticas, recordando que el mar, pese a su belleza, exige respeto y preparación exhaustiva.