El Congreso de Perú destituyó al presidente interino José Geri por tráfico de influencias, a solo dos meses de las elecciones generales programadas para abril de 2026. La decisión, tomada con 75 votos a favor y 24 en contra, se basó en acusaciones de incapacidad moral, un término utilizado para casos éticos graves. Geri, quien asumió el cargo el 10 de octubre de 2025 tras la destitución de Dina Boluarte, enfrenta investigaciones de la Fiscalía por reuniones secretas con personas chinas y contrataciones irregulares de nueve mujeres con sueldos elevados.
Esta medida ha intensificado la inestabilidad política en el país, donde el Congreso asumirá el rol de elegir un nuevo presidente interino este miércoles. La votación definirá a la nueva mesa directiva y al reemplazante de Geri hasta las elecciones. Críticos cuestionan la timing de la destitución, argumentando que podría evitarse el doble pago de sueldos vitalicios, pero las acusaciones de corrupción, incluyendo el caso 'Chifa Gates', han acelerado el proceso.
En las calles de Perú, la reacción incluye una marcha convocada por la Generación Z para las 4 de la tarde del miércoles frente al Palacio Legislativo, con posible participación de gremios de transportes. La ciudadanía expresa frustración por la sucesión de destituciones, que genera dudas sobre la transparencia y la protección de minorías políticas en un contexto de elecciones inminentes.