Cuba atraviesa una grave crisis energética agravada por el corte del suministro de petróleo subsidiado proveniente de Venezuela, resultado de la intervención estadounidense en la distribución de recursos venezolanos. Esta interrupción ha paralizado el transporte público, con buses sin combustible y un aumento en el uso de vehículos eléctricos precarios, mientras las colas para el suministro eléctrico se extienden por horas.
El impacto se extiende al turismo, principal fuente económica junto con las remesas de emigrados, con suspensiones frecuentes de vuelos de aerolíneas como Air Canada, que trae la mayoría de visitantes canadienses. Alrededor de 30 hoteles han cerrado por falta de combustible, afectando directamente la economía local y exacerbando la crisis humanitaria en la isla.
Estados Unidos intensifica el bloqueo imponiendo sanciones a países que venden petróleo a Cuba, aunque México envía ayuda humanitaria y combustible que no resulta suficiente. Donald Trump ha declarado que no se planea una invasión como en Venezuela, pero el objetivo final es un cambio de régimen, según sus palabras, en medio de un manejo de asfixia económica sobre la nación caribeña.